Miércoles Diciembre 13 , 2017
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Empresas colombianas se preocupan por su reputación

"Empresas colombianas se preocupan por su reputación"   El tema de la compra de tierras es de alto riesgo en Colombia.
Las empresas colombianas han comenzado a tomar medidas frente al riesgo de hacer negocios y alianzas con compañías y proveedores de dudosa reputación.

Sobre ese tema, Portafolio habló con el experto español Recaredo Romero, nuevo presidente de la multinacional Kroll en Colombia, quien hasta hace poco hacía parte de Control Risk, otra multinacional del mismo sector que opera en el país.

¿Por qué el interés de Kroll en Colombia?
Kroll llegó al país hace cuatro años y ha encontrado que el mercado es muy atractivo, pues no solamente está expuesto a un alto riesgo de corrupción en las empresas y en las entidades del Estado, sino que se ha comenzado a reaccionar para adoptar los controles.

Colombia está recibiendo cada vez más inversión extranjera y eso hace que las firmas internacionales tengan que realizar estudios previos de riesgo en el manejo de sus negocios.

¿Cuál es el papel de Kroll en prevención de riesgos?
Nosotros ayudamos a las empresas a hacer negocios e inversiones seguras. Las apoyamos con información, estudios de reputación de los socios potenciales, proveedores y clientes y trabajamos en los trámites legales para el cumplimiento de los requisitos para establecerse en el país.

¿Por qué una empresa debe hacer estos controles?
Porque hacer negocios hoy es muy diferente a hace unos años.

Los riesgos son mayores. Antes la corrupción era un costo que las empresas asumían, hoy no puede manejarse de esa manera porque cualquier escándalo echa por tierra la reputación.

¿Hacer negocios con Colombia es riesgoso?
Indudablemente que hay riesgos que en algunos casos son superiores a los del promedio del mundo.

Eso se puede determinar por sectores geográficos y por actividades.
Por ejemplo, si una empresa está ubicada en una zona reconocida por la operación de grupos al margen de la ley, está más expuesta a la posibilidad de hacer negocios con ese tipo de organizaciones delictivas.
¿Cuáles son las actividades más expuestas a riesgos de corrupción e inseguridad?
El sector financiero, la actividad minero-energética por su ubicación geográfica, al igual que la agroindustria.

¿Las empresas y el Estado han avanzado en el control de estos riesgos?
Efectivamente.

El mercado local ha venido desarrollando una cultura de control del riesgo y protección. Por ejemplo, en el caso de Kroll, Colombia es el país donde prestamos el mayor número de servicios de prevención del fraude en América Latina.

Es decir que ya no se está trabajando únicamente en investigar fraudes ocurridos, sino en la labor preventiva. Aún es insipiente, pero se está avanzando.

¿Las compañías locales le temen a la lista Clinton?
Mucho. Esa es una característica del mercado colombiano. Mientras en el mundo la lista Clinton es un aspecto marginal, en Colombia las empresas le tienen pavor a figurar en ella.

Al país están llegando inversionistas del sector rural.

¿Cómo se blindan frente al riesgo de comprar tierras que han sido adquiridas en forma ilícita?
El tema de tierras es de alto riesgo.

Por eso hay que hacer una severa investigación previa en toda la cadena legal de registros, títulos y entidades del Estado, para no comprar predios que han sido adquiridos mediante desplazamiento forzado u otras prácticas ilegales.

LOS EMPLEADOS DESHONESTOS, UN RIESGO ALTO

La percepción de la gente es que ha habido un estancamiento o un ligero deterioro.

Sin embargo, tenemos que destacar que los escándalos del último año nos pueden estar demostrando que el Estado y los organismos de control han comenzado a hacer algo para frenar estas prácticas ilegales.

Estimula el hecho de que el Gobierno haya iniciado una campaña contra la corrupción, lo que ha llevado a varias personas a la cárcel.

Aunque las empresas han avanzado en el establecimiento de controles para que sus empleados no cometan fraude, el riesgo sigue siendo alto.

Es necesario fijar políticas internas más estrictas para evitar e desangre de las empresas. La mayoría de los fraudes registrados en las empresas cuentan con la participación de los empleados.

La fuga de información se ha convertido en un fraude creciente, debido a la tecnología.

Fuente: Portafolio

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